|
Un Día en la Antigua Roma contiene cientos de curiosidades sobre la intimidad de un imperio que llegó a extenderse desde Escocia hasta las fronteras de Irán, desde el Sáhara hasta el mar del Norte. En esta etapa de máxima gloria, la que gobernó el emperador Trajano, la ciudad de Roma tenía un millón y medio de habitantes.
Era la Nueva York del siglo II d.C. y tenía los problemas propios de la las capitales de imperio: atascos, ruido, suciedad, precios astronómicos de las viviendas, fuerte inmigración e inseguridad, sobre todo por las noches. Ésas son las sombras.
En las luces de la Roma imperial se incluyen sus 40 arcos de triunfo, 12 foros, 28 bibliotecas, 11 grandes termas y casi mil baños públicos, cien templos, 3.500 estatuas de bronce, 46 lupanares, un acueducto, 1.352 fuentes públicas. Y dos circos, dos anfiteatros, cuatro teatros, dos naumaquias (lagos artificiales para combates acuáticos y navales), un estadio para competiciones de atletismo...
Fuente: La Gaceta
|